Así es la primera ley en España que recoge obligaciones para los «influencers»



Los conocidos como «influencers» o creadores de contenido para redes sociales se han postulado como las nuevas celebridades, miles y miles de personas siguen todo lo que hacen, y eso requiere también una cierta responsabilidad. Por eso, el pasado 9 de julio entró en vigor la nueva Ley General de Comunicación Audiovisual en la que se recogen varias obligaciones para estas personas.

Desde hace unos años, la respuesta de que quieres ser de mayor ha cambiado, ahora los niños ya no quieren ser futbolistas, quieren ser «influencers». Este cambio se debe a que hoy en día los creadores de contenido son los famosos del siglo XXI, y como bien indica su nombre, tienen la capacidad de influenciar en las personas, sobre todo a los jóvenes y por eso era necesario que su actividad se regulara.

Estas personas, aparte de hacer contenido que entretenga, también colaboran y trabajan junto a marcas y empresas y en muchas ocasiones dan opiniones y comparten información que puede repercutir en cómo sus seguidores ven algo. Al igual que los medios de comunicación, o que cualquier institución, es necesario regular este tipo de prácticas para que no se condicione o se haga un abuso de poder.

Aquí es donde entra la Ley 13/2022, de 7 de julio, General de Comunicación, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), donde entre muchas cosas se recoge una serie de principios basados en la obligación de transmitir una imagen respetuosa de personas con discapacidad al igual que la protección del usuario frente a contenidos que atentan contra la dignidad de las mujeres o la veracidad de la información.

A su vez, la ley reconoce el impacto, tanto económico como social, que tienen estas personas y por eso a partir de ahora tendrán que constar en un nuevo registro que dependa del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Eso significa que tendrán la obligación de hacer contenidos que respeten la dignidad humana y los valores constitucionales, promover una imagen sin estereotipos de cualquier persona y apoyar la alfabetización mediática (empoderar a los usuarios para que sepan sacar el máximo partido a la tecnología).

A su vez, los «influencers» tendrán que seguir una serie de directrices y obligaciones referidas a su conducta además de que tendrán que prestar especial atención en cómo influyen en el desarrollo físico, mental y moral de los menores de edad.

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