Don Benito y Villanueva acuerdan llamarse finalmente Vegas Altas | España




Fumata blanca. Don Benito y Villanueva de la Serena se llamarán finalmente Vegas Altas. El acuerdo entre ambas ciudades extremeñas se ha alcanzado este miércoles tras una reunión de los portavoces municipales de ambos territorios. “Esta propuesta ha sido elegida por una amplia mayoría de los integrantes de la misma, tras el debate entre los diferentes nombres posibles”, dice la nota de prensa que han emitido ambos municipios. “La Junta de Portavoces ha entendido que Vegas Altas es un topónimo que identifica a la nueva ciudad, ya que ambas poblaciones forman parte de la comarca de Vegas Altas, siendo identificativo de la zona, al tiempo que da nombre a vías, espacios, enclaves, además de que hace referencia a ambas ciudades y su área de influencia”. El siguiente paso será elevar a pleno esta decisión para que la aprueben las dos corporaciones municipales. Así culminará, al fin, el proceso de fusión más mediático en España de los últimos años. El gentilicio se conocerá también en los próximos días.

Lejos queda ya aquel domingo 20 de febrero, cuando la noche electoral del referéndum de fusión se alargó hasta pasada la una de la madrugada. Fue un conteo de infarto. El resultado no pudo ser más ajustado. El plebiscito establecía que era necesario que los síes alcanzaran el 66% en cada uno de los dos municipios. En Villanueva se alcanzó un 90,49%, un sí abrumador, y en Don Benito, el 66,2%, muy raspado. Al límite. Dos décimas que, con todo, fueron suficientes para que la primera fusión de estas características en España saliera adelante. La participación alcanzó en Villanueva el 58,94% y, en Don Benito, el 50,42%. No era imprescindible un mínimo. En la rueda de prensa, los dos alcaldes, emocionados y entre abrazos, respondían así a la segunda pregunta:

―¿Y cuándo se sabrá el nuevo nombre de la ciudad?

―Aproximadamente en un mes y medio.

Finalmente, han sido cuatro. El proceso se ha dilatado más de la cuenta. No ha sido un proceso sencillo. De hecho, un comité de expertos paritario y formado por expertos de diferente índole acordaron hace unas semanas tras una petición de ambos alcaldes y más de 100 días de trabajo, que los nombres escogidos serían Concordia del Guadiana o Mestas del Guadiana. Sin embargo, no tuvieron la acogida esperada por los ciudadanos. Los alcaldes anunciaron días después que serían ellos mismos quienes, finalmente, tomarían la decisión final de cómo resolver este asunto. “No podemos hacer oídos sordos a una realidad que está en la calle”, ha afirmado en rueda de prensa Miguel Ángel Gallardo, alcalde de Villanueva, según la agencia Efe. “Ni en Don Benito ni en Villanueva de la Serena se han entendido”.

El rechazo de estos nombres vino, sobre todo, tras la renuncia del PP de Don Benito, que rompió la unidad política que había entre todos los partidos desde que se propuso el referéndum para fusionar las localidades. Los expertos trabajaron de manera altruista.

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La importancia de la fusión

Las dos ciudades —que en población son la quinta y la séptima de Extremadura, con 37.000 y 26.000 vecinos cada una— se convertirán de golpe en la tercera población de la región, por detrás de nada menos que Badajoz y Cáceres y por delante de Mérida y Plasencia. Además, pasarán a ser la segunda en Producto Interior Bruto.

El único estudio económico sobre la fusión fue elaborado por un equipo de profesores de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Extremadura. Sobre la pizarra del informe, los resultados de la fusión generarán un impacto positivo en el empleo de entre el 5% y 15%, también se multiplicarían el número de empresas con una subida del 15%. Es más, hasta se produciría un crecimiento en la renta de los hogares de casi el 3%, por no hablar de las futuras inversiones empresariales que se prevén de hasta un 20% más. “Esta es la parte más difícil de contar”, observa el profesor Julián Ramajo, catedrático de Economía y uno de los tres autores del estudio. “Siempre estamos hablando de un periodo de tiempo a corto y medio plazo. La gente no puede pensar que en un año le van a subir el sueldo un 2,7%, pero sí podemos estar hablando de un periodo de 5 o 10 años, porque se generarán lo que llamamos economías de aglomeración”.

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