Dos tuiteros, multados con 3.000 euros por simular la subasta de un periodista




La justicia ha condenado a sendas penas de 3.000 euros de multa a dos tuiteros que en el año 2016 simularon la subasta del periodista oscense Moha Gerehou, que en aquellas fechas estaba al frente de Sos Racismo Madrid. La Audiencia de Madrid, que impone asimismo a los acusados un año y tres meses de cárcel, considera que ambos cometieron un delito de odio, uno de los ilícitos penales menos perseguido por las dificultades y trabas, administrativas y psicológicas, que las víctimas encuentran para denunciar.

«Se puede decir que en este caso el racismo no salido gratis», afirma Gerehou, de 30 años, que vive en la capital de España y colabora en varios medios periodísticos, tanto de prensa como de radio y televisión.

Moha piensa que el proceso judicial debería haber llevado menos tiempo, pero está satisfecho con el resultado y se hace cargo de los problemas para investigar y también del laberinto judicial.

«Pienso que seis años después y con una indemnización de 3.000 euros no es suficiente, pero lo importante para mí, la lectura que yo hago es que en esta ocasión se ha castigado a los culpables, pues mucha gente está acostumbrada a cometer actos de racismo y salir impune, sean insultos o discriminaciones a la hora de alquilar un piso», opina.

Ser español y de raza negra

«Esta sentencia lanza un mensaje que pone fin a la impunidad, aunque la condena sea mínima», agrega el periodista oscense, que cree que es importante que las víctimas se sientan protegidas.

Gerehou está convencido de que el simulacro de su venta en Twitter está relacionado con el hecho de que, en las fechas en que se produjo, él era responsable de Sos Racismo en Madrid, lo que le daba «un perfil público» y destacaba el hecho de que es una persona de raza negra y nacionalidad española que lucha contra la injusticia que sufren colectivos de otras culturas y orígenes.

Además, por entonces, participó en un hashtag denominado Estado español no tan blanco para hablar de que se puede ser de nacionalidad española y de raza negra, una circunstancia que pudo influir en los tuiteros que arremetieron contra él.

Un 90% de los delitos de odio nunca se denuncian

En Sos Racismo de Madrid Gerehou pudo comprobar que el 90% de los delitos de odio nunca se llegan a denunciar, unos porque son difíciles de demostrar (como cuando no se alquila un piso a un ciudadano de otra raza o país) y otros porque la víctima teme que la expulsen por carecer de permiso de residencia, entre otros motivos.

Además, agrega, «mucha gente no sabe a dónde acudir para denunciar, pues hay muy poca información», explica. Aparte, continúa, algunos se echan atrás ante los problemas burocráticos, de dinero, de tiempo y de ayuda legal que cuesta sacar adelante una denuncia. A lo que hay que añadir el embrollo judicial.

Pero, si el caso prospera en los tribunales, el peso de la ley acaba alcanzando a los autores. Y las penas son de diverso tipo. Además de la cárcel y las multas, en el asunto en el que ha sido víctima Moha Gerehou, los autores han sido condenados a cuatro años y tres meses de inhabilitación en actividades educativas, dado que uno de los acusados trabajaba en un centro de enseñanza.

Según los últimos datos disponibles, las peleas entre bandas latinas, a veces con graves consecuencias, constituyen una parte importante de los delitos de odio en Aragón, que en 2021 registró un total de 41 incidentes relacionados con enfrentamientos por motivos ideológicos, racistas o xenófobos. En 11 de ellos, el grupo Dominicans Don’t Play se vio involucrado en distinto grado, según recoge el Informe Raxen, que fue presentado a finales de junio pasado en Zaragoza por el Movimiento contra la Intolerancia.

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