El motivo por el que España es el único país donde hay persianas


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Si eres un asiduo a viajar puede que no te hayas dado cuenta. Pero si prestas atención en tu próximo desplazamiento al extranjero, comprobarás que las casas no tienen persianas. Sí, un elemento tan simple y que vemos a diario en España es un completo desconocido fuera de sus fronteras.

En estas fechas veraniegas se intensifica su uso, especialmente para evitar que el sol incida directamente en el interior de los hogares y, con ello, aumentar la temperatura. Una acción que puede invertirse en invierno, para evitar que pase más frío. No obstante, si has paseado por las calles de Ámsterdam, lo normal es que puedas ver qué hace la gente en el interior de sus viviendas.

¿Por qué sucede esto? En realidad no se trata de una única respuesta, sino que se debe a varias razones y ninguna de ellas tiene la verdad absoluta.

La más esgrimida es que España tiene una media de horas de luz al año mayor que en el resto de Europa (unas 2.500). Todo lo contrario que ocurre en Holanda, que apenas llega a las 1.600. Por ello, necesitamos estar menos expuestos a la incidencia solar y, de alguna manera, estamos acostumbrados a ella. No así en buena parte de los países europeos, donde se intenta aprovechar hasta el último rayo de luz.

Sin embargo, hay quien achaca el común uso de la persiana en España a sus orígenes árabes. Durante la ocupación musulmana, en el territorio nacional se impuso la religión islámica. Con creencias muy pudorosas y protectoras con las miradas ajenas. La cuestión es que en los países árabes hace mucho calor y necesitan tener la casa ventilada mediante ventanas. Y para evitar que la gente del exterior observase qué había en los interiores se idearon estos elementos que han perdurado hasta nuestros días. De hecho, el término persiana, y su invento, procede de Oriente Medio, concretamente de la antigua Persia.

Muy al hilo de la cuestión interior, en España, puede que fruto de la influencia musulmana, tiene un gran sentido de la intimidad. Es decir, no nos gusta que la gente sepa qué estamos haciendo o qué tenemos en nuestra casa. Por esta razón, lo habitual es que si nuestro domicilio está rodeado de ventanas, busquemos que nadie nos ‘vigile’ haciendo algo tan simple como bajar la persiana.

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