España se ofrece como plataforma de gas a cambio de no aplicar cortes



España se ofrece como gran plataforma para transportar gas al resto de Europa a cambio de no tener que recortar el consumo como pretende la Comisión Europea. La posición española sigue inflexible, un no rotundo a esta reducción del 15% del consumo de gas, defendiendo en cambio aprovechar su posición estratégica para trasladar gas de origen no ruso al resto de Europa.


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Bruselas propone un recorte voluntario del 15% en el consumo de gas entre agosto y marzo



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El planteamiento suena bien, pero tiene algunos obstáculos. Si el objetivo de Bruselas es reducir este 15%, es decir, 45 bcm (un bcm equivale a mil millones de metros cúbicos), en ocho meses, España tiene capacidad para canalizar hacia Europa 5,6 bcm en este período. Actualmente, un 20% del gas que entra en España acaba destinado a otros países europeos. Un 10% a Francia a través de los dos gasoductos que cruzan los Pirineos, un 8% por exportación de electricidad a Francia y Portugal (electricidad procedente de ciclos combinados, por tanto, con uso de gas), y un 2% a Italia a través de buques. Este 20% se puede maximizar, según el ministerio para la Transición Ecológica.

De los 45 bcm que se quieren recortar de gas ruso en ocho meses, España podría canalizar 5,6 bcm

En la media histórica de los últimos años, España prácticamente no ha exportado gas a sus vecinos, pero en los últimos meses se ha incrementado considerablemente esta exportación, más aun desde la entrada en vigor del tope del gas que permite conseguir electricidad a mejor precio. Sin embargo, en el mes de mayo, ya se alcanzó el máximo de capacidad exportadora española, con lo que en el fondo, el Gobierno español ofrece mantener la actual situación, que califica de elemento de solidaridad.

El Gobierno critica la postura de la Comisión Europa porque pretende actuar exclusivamente sobre la demanda, recortándola uniformemente un 15% en cada país, independientemente de cada situación particular. En cambio, España quiere actuar sobre la oferta, ayudando a suministrar gas adicional de otras procedencias. Ayer, la vicepresidenta tercera y ministra de Transformación Ecológica, Teresa Ribera, volvió a mostrarse contundente. “No vamos a introducir en una ley una obligación por la que se tenga que bajar el termostato en casa”, declaró Ribera a la cadena Ser, y añadió que tampoco no aceptará recortar el consumo de gas para la industria. “No podemos asumir un sacrificio sobre el que ni siquiera se nos ha pedido opinión previa”. Éste es otro de los puntos de irritación española: la presidenta Von der Leyen no les dio ninguna pista de por dónde iba la propuesta y menos del carácter obligatorio del recorte .

El abastecimiento de gas en Europa

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Ahora, España busca aliados para bloquear la propuesta cuando se discuta en el Consejo de Ministros del martes. En principio, cuenta con el apoyo de Portugal y Grecia, y fuentes del ministerio apuntan que Francia e Italia tampoco están satisfechas. Por otro lado, estas fuentes no descartan que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se movilice .

Por otra parte, la Asociación Española del Gas, Sedigas, dio ayer su apoyo a la oposición del Gobierno a la propuesta, y está en contra de plantear una restricción general de la demanda ni para los hogares ni para la industria.


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