Patxi Lpez, el ltimo vestigio de la vieja guardia



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El ex lehendakari y prximo portavoz de los socialistas en el Congreso, Patxi Lpez.Luis TejidoEFE
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Casi medio siglo en el socialismo marca la vida. Las races en el discurso, la disposicin al dilogo y la capacidad para contextualizar los acontecimientos se aprenden en poltica a fuerza de vivencias y Patxi Lpez (Baracaldo, 1959) tiene muchas a sus espaldas. l es, probablemente, en el PSOE de Pedro Snchez, el ltimo vestigio de la vieja guardia, con permiso del tro de barones incombustible. Un hombre de profundas convicciones, resistente y marcado profundamente por la batalla de muchos aos contra el terror.

Pedro Snchez le ha designado como portavoz en el Congreso y, a falta de que el presidente explique sus motivos, en el nombramiento se aprecia un intento de recuperar profundidad en los argumentos escarbando en la filosofa clsica del PSOE moldeada desde la llegada al poder en 1982 con Felipe Gonzlez.

Lpez mam socialismo desde la infancia de la mano de su padre, diputado por Vizcaya y, en 1975, el ao de la muerte de Franco, ingres en las Juventudes Socialistas. Pedro Snchez slo tena tres aos.

En 1987, consigui escao en el Congreso y lo ocup hasta el final de la legislatura, en 1989. Fue una incursin nacional breve porque en 1991 los pasos polticos le recondujeron de nuevo a su tierra. En el terreno del PSE fue secretario general, primero en Vizcaya y, despus, del conjunto del partido en Euskadi al tiempo que ocupaba un escao como diputado del Parlamento autonmico. Fue aquella una etapa de grandes nombres en el socialismo vasco: Ramn Juregui, Carlos Totorika, Nicols Redondo Terreros, Rodolfo Ares… y Patxi Lpez.

Perfil

Al frente del PSE defini unas lneas estratgicas de color autonomista. Se trataba de un vasquismo amable pero reivindicativo de las singularidades. Con Lpez a las riendas, el socialismo vasco cobr impulso pese a los zarpazos insistentes de ETA que l lleg a intentar amortiguar por la va del dilogo. Esa pretensin le gener algn disgusto con la Justicia que al final se diluy.

En 2009, y con los votos del PP, Patxi Lpez se alz con el cetro de lehendakari pese al triunfo en las elecciones del PNV. Lo fue durante una legislatura. A finales de 2012, los nacionalistas recuperaron el poder con Iigo Urkullu al frente. Y una vez ms, lejos de alimentar despecho, Lpez se ofreci a los pactos para impulsar las reformas en su tierra.

La primera de sus banderas polticas siempre fue la lucha contra el terrorismo etarra y en ese empeo fue uno de los primeros en comprender la importancia de poner a la banda contra las cuerdas de la propia ciudadana y empezar a tejer convivencia. Un cometido difcil en un territorio atenazado por el miedo y, a veces, poco comprendido por los rivales polticos.

De carcter amable y noble, sabe olvidar las afrentas y se muestra dispuesto siempre a volver a tender la mano. Lleva el espritu del pacto en las venas y pelea por l.

En 2015, consigui nuevamente acta de diputado nacional y fue nombrado presidente del Congreso. El PP facilit su designacin no presentando ningn candidato alternativo. Su condicin de tercera magistratura del Estado fue sin embargo fugaz. Apenas seis meses. Su sustituta fue la popular Ana Pastor.

Para entonces, el PSOE se haba embarcado en una etapa convulsa y desorientada que implosion con la marcha de Alfredo Prez Rubalcaba. As, en las primarias para ocupar la secretara general del partido, Patxi Lpez entr en liza con Susana Daz y Pedro Snchez. De aquella batalla, en 2017, en la que result ganador Snchez, queda una estampa sonora para el recuerdo que demostr la superioridad discursiva del vasco: «Pedro sabes lo que es una nacin?» Y Snchez apenas respondi: «Un sentimiento que tiene muchsima ciudadana».

Aquella rivalidad que lleg a sorprender a muchos, lejos de abrir una herida incurable, dio paso a un reconocimiento del primero por el segundo alejado de la sumisin incondicional y la servidumbre. Patxi Lpez no ha sido nunca un aplaudidor de bancada ms. Ahora, Snchez descubre su valor oculto y le pone en bandeja la oportunidad de demostrarlo en un puesto de primersima lnea poltica.

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