repercusiones para el gas y la inmigración






Las consecuencias de la ruptura por parte de Argelia del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España y la suspensión de las relaciones comerciales a cuenta del cambio en la posición del Gobierno de Pedro Sánchez por el Sáhara Occidental son aún impredecibles. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha explicado este jueves que el Ejecutivo aún las está estudiando. 

El efecto más temido es que pueda afectar al suministro o al precio del gas natural: Argelia vende tradicionalmente a España más de una cuarta parte de todas sus importaciones de este combustible. 

Pero existen otros asuntos, como la seguridad, la inmigración o la cooperación antiterrorista, que se verán afectados por la crisis bilateral. 

Argelia eleva su nivel de enfado por el Sáhara

Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), ha explicado en La Hora de La 1 que un Acuerdo de Amistad y Cooperación como el que España firmó con Argelia en 2002 es el máximo nivel de acuerdos que nuestro país establece con los estados que no pertenecen ni a la Unión Europea (UE) ni a la OTAN.

La ruptura del acuerdo es «el eslabón final» de una cadena que se inició con la retirada del embajador el 19 marzo y que puede continuar con nuevas medidas en el futuro. «Es un gesto de inamistad, de enfado, por no haber sido consultado en el momento en que España decide un giro que el Gobierno decía que no se había producido, pero que este miércoles ha reconocido», abunda. «Por lo que vemos, no se consultó de manera adecuada a Argelia«, añade.

Es un gesto de inamistad, de enfado, por no haber sido consultado sobre el giro hacia el Sáhara

Núñez cree que, «salvo cláusula secreta, empezamos a ver las consecuencias negativas de ese giro sin ver las positivas, no solo en la posición de Argelia, sino con Marruecos. No se ve un beneficio ni un cambio real más allá del regreso de la embajadora marroquí».

Jesús Núñez: «La ruptura del tratado con Argelia es un gesto de inamistad, de enfado» – Ver ahora

«La relación es tensa, se ha abierto una crisis con Argelia«, confirma a RTVE.es Ignacio Cembrero, periodista, excorresponsal en el Magreb y experto en la zona. «Es un problema grave, pero diferente a la crisis con Marruecos. En este caso, las presiones son económicas», apostilla. 

España, pendiente del gas 

Una fuente del sector financiero ha explicado a Efe que la circular transmitida por la Asociación Profesional de Bancos y Establecimientos Financieros (ABEF) argelina afecta a todas las transacciones comerciales con España. «Todo lo que es producto acabado destinado a la reventa, materias primas para la producción local, etc. se verá afectado por esta decisión», ha asegurado la fuente, pese a que se trate solo de una «suspensión» de intercambios.

Argelia es el segundo socio comercial de España en África, después de Marruecos. Nuestro país fue el destino del 9,8 % de las exportaciones argelinas en 2021, mientras que las importaciones de productos españoles supusieron un 6,2% del total, según el Instituto de Comercio Exterior (ICEX). Argelia vende más a Italia y Francia, y compra sobre todo a China, seguida de Francia, Italia y Alemania, con España en quinto lugar. 

Argelia paraliza el comercio con España y pone en riesgo las exportaciones e inversiones

Las empresas españolas compran fertilizantes, productos químicos o pescado y venden maquinaria y material de construcción. Las exportaciones españolas sumaron 2.906 millones de euros en 2019, 1.916 en 2020 y 1.111 en 2021.

Pero el producto estrella de las relaciones comerciales mutuas es el gas, que inclina la balanza a favor de Argelia: en 2021, el 91,7 % de las exportaciones a España fueron de combustible. De acuerdo con la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), el 30% del gas importado por España el pasado marzo procedía de Argelia, mientras que en los últimos doce meses supuso un 37,5 %. 

No obstante, las compras a Estados Unidos han aumentado en los últimos meses, y en marzo superaron a las de Argelia, llegando al 43%. En este caso se trata de gas natural licuado (GNL), gas en forma líquida que se transporta por barco y que a la llegada tiene que volver a ser gasificado. El GNL suele ser más caro, por el coste de transporte y transformación. 

Las razones para este cambio de proveedor son diversas. En primer lugar, la guerra de Ucrania ha aumentado las exportaciones de EE.UU. y otros países a la UE para ayudar a los socios que dependen del gas ruso. Una parte de ese gas pasa por España.

Por otro lado, el Gobierno español ha buscado diversificar sus fuentes energéticas.

Pero la razón principal es que Argelia cerró en noviembre pasado el gasoducto Magreb-Europa por sus disputas con Marruecos y actualmente suministra gas por un solo conducto, el Medgaz, por lo que su capacidad de exportación se ha reducido, y España ha tenido que buscar otras fuentes. El Medgaz, que une Beni Saf con Almería, pertenece a la española Naturgy (49% de las acciones) y a la empresa estatal argelina Sonatrach (51 %). El contrato entre Naturgy y Sonatrach está blindado durante 10 años, pero se está renegociando la tarifa.

«La amenaza del corte de suministro de gas pende sobre nuestras cabezas – considera Cembrero – podría ser el siguiente y último paso de Argelia para apretar las tuercas a España». El periodista cree que, en este momento, Argelia podría prescindir de su cliente español porque «hay cola en su puerta para comprar gas, el país que más ha apostado por ello ha sido Italia», y los precios están altos. «Argelia cree que hay bonanza y que no tendría dificultad», subraya. 

Gonzalo Escribano, investigador principal y director del programa de Energía y Cambio Climático del Real Instituo Elcano (RIE), asegura por el contrario que el consenso en el sector es que no se va a interrumpir el suministro

«Hay un contrato firmado, que se tiene que respetar, en caso contrario tiene penalizaciones muy elevadas – explica a RTVE.es – Argelia siempre ha honrado sus contratos y las cantidades firmadas. No creo que eso esté en riesgo». 

Argelia siempre ha honrado sus contratos y las cantidades firmadas. No creo que eso esté en riesgo

«Otra cuestión es negociar los precios», continúa – Ahora, con precios récord de gas y petróleo, con contratos que se indexan a distintos precios, es normal que se renegocien el alza. Pero eso tiene un límite».

Escribano apunta que no ayuda que la negociación se produzca «en mitad de una crisis diplomática y comercial de dimensiones impredecibles». «El ecosistema para negociar se hace muy difícil, y hay miles de formas de añadir costes o complicar las cosas. A medio o largo plazo, ambos países son socios estratégicos en el campo energético, interdependientes. Hay empresas de exploración allí, hay conexiones eléctricas, España exporta material para el refinado, hay equipos y trabajadores que tienen que entrar y salir… Hay muchas dimensiones que hay que tener en cuenta». 

Los otros intereses: inmigración y colaboración antiterrorista 

La ruptura del Acuerdo de Amistad supone también dejar en suspenso la cooperación en temas tan importantes como seguridad, inmigración o cooperación antiterrorista. 

Desde el 30 de marzo, Argelia ha interrumpido la repatriación de sus nacionales en situación irregular, que no han podido ser devueltos por las autoridades españolas. «Esa media ha sido otra medida de presión a España – señala Cembrero – Podemos preguntarnos si hará como Marruecos, si fomentará la inmigración irregular para presionar al vecino, algo que hasta ahora no ha hecho».

La migración y la colaboración antiterrorista: las otras consecuencias de la ruptura de relaciones con Argelia

En 2020, 4.287 argelinos llegaron a España, según datos de Eurostat. Las llegadas fueron en aumento desde 2015 hasta alcanzar el pico en 2019, cuando fueron 7.402. Este mismo miércoles llegaron a Baleares 113 migrantes en pateras procedentes de la costa argelina

No obstante, son muchos más los inmigrantes marroquíes (44.940 en 2020), por lo que la cooperación en este tema con Marruecos es mucho más importante. Rabat lo sabe y utilizó a los migrantes como arma en mayo del año pasado, cuando permitió el paso a Ceuta de miles de personas. 

Lo mismo ocurre con la cooperación contra el terrorismo yihadista, según destaca Cembrero: es más importante con Marruecos, ya que hay más marroquíes que argelinos que se hayan radicalizado en España, y la marroquí es la comunidad islámica más importante en nuestro país. 

La colaboración argelina sí puede ser vital para controlar el yihadismo en el Sahel, que no deja de crecer. 

«Fallo de la diplomacia española»

José Manuel Albares ha insistido en que España desea mantener las mejores relaciones con Argelia y ha prometido una respuesta «serena y firme», pero lo cierto es que el Ejecutivo no ha cerrado aún la crisis diplomática con Marruecos cuando se ha abierto otra. 

Ignacio Cembrero es contundente en su interpretación de la situación. «Ha sido un cúmulo de errores del Gobierno. Hay una inquina especial de las autoridades argelinas contra Pedro Sánchez. Saben que lo que ha hecho con el Sáhara no fue una decisión del Gobierno, sino de Sánchez y su ministro de Exteriores».

Jesús Núñez cree que España ha perdido la oportunidad de ser un elemento de estabilización entre los dos países que más le importan en el Magreb. «Las relaciones entre Marruecos y Argelia están rotas, han iniciado una carrera armamentística que genera más tensón en la zona. España debería ser un factor de calma y estabilización». 

El codirector del IECAH considera que puede hablarse de un «fallo» de la diplomacia española. «España no ha sabido gestionar el tema del Sáhara: hemos dejado abandonados a los saharauis, bordeamos o traspasamos los límites del derecho internacional porque hay un proceso en marcha en el marco de la ONU desde 1991, nos hemos salido de él y no hemos conseguido ningún tipo de garantía de que relaciones con Marruecos no vayan a estar sumidas en la arbitrariedad, y hemos sumado a esto a Argelia». 

Gonzalo Escribano urge a recuperar la política de buena vecindad. «Las declaraciones de los responsables argelinos y las decisiones que están tomando están siendo muy duras, lo que quiere decir que las consecuencias van a ser importantes. Casi sin ninguna duda, las declaraciones sobre el Sahara han añadido una tensión muy importante, que ya se ve en planco comercial, que se empieza a deslizar en el plano energético, y que es importante impedir que vaya a más. Hay que esperar que la vía diplomática pueda atemperar y prevenir mayores tensiones». 

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